
Por Carlos Valdés Martín
Como mal recuerdo del porvenir, han anunciado en México que prohibirán el utilizar dinero en efectivo en un par de actividades económicas. Se prohíbe utilizarlo en casetas de carreteras y gasolineras, pero se queda abierta la posibilidad a ampliar a cualquier ramo que considere la autoridad competente. Se castiga al dinero en efectivo y se premia al medio electrónico.
¿Desde cuándo viene el efectivo?
Las monedas de metal han acompañado a los humanos durante casi tres mil años consecutivos. Cuando llegaron las primeras monedas estaba naciendo la ciudad de Roma y faltaban muchos siglos para que se fundaran París, Londres, México y Nueva York. Antes que las monedas estaban ahí, como testigo imponente, las pirámides de Egipto, pero no hay muchos monumentos humanos más, que atestigüen que estaban ahí cuando las primeras monedas comenzaron a rodar[1].
Antes de que las monedas en metal, unas tablillas de arcilla cocida con palabras y números ya se empleaban en la Mesopotamia (hoy Irak), para operar como dinero en efectivo. Un viajero en el tiempo no reconocería a esos abuelos de arcilla, pero sí a las monedas de metal, más duraderas y fáciles de aceptar hasta en diversas poblaciones, incluso, entre países enemigos.
¿Qué es efectivo cuando hablamos de dinero?
Llamado dinero efectivo, metálico, “cash” o solamente como efectivo se nos presenta como monedas o billetes que tienen la capacidad de intercambiarse de manera medida y, cuando hay autoridades, suelen estar validados por el poder del Estado y definidos en códigos, para especificar o imponer su validez[2]. La forma física del efectivo son monedas y billetes tan conocidos hasta la actualidad. Al conjunto de monedas y billetes de un país se le llama base de la masa monetaria, junto con los depósitos bancarios a la vista. Las monedas y billetes forman como una especie de primer piso de todo el dinero, pues desde hace siglos la presencia de los bancos y otros instrumentos financieros hace que sea un sistema más complejo.
La aceptación para el cambio es la base
Para que funcione bien el dinero y sea un buen medio de cambio se requiere que sea aceptado sin mayores restricciones. Tradicionalmente la única restricción ha sido que cada Estado nacional controla su propio dinero y el cambio con monedas de otros países está sujeto a regulaciones, como restricciones para llevar dinero (el límite máximo para transportar dinero efectivo en aerolíneas internacionales) o reglas de tipo de cambio (intervención en el valor de la transacción entre divisas de países).
El rechazar el dinero legal en pagos ha sido considerado una falta grave o hasta delito, por eso se dice que es dinero de “curso legal”. Son usuales los artículos legales que obligan a aceptar el efectivo en las transacciones económicas para la liberación de deudas.
Una destrucción
En el fondo, prohibir la acción del efectivo en sectores económicos es vulnerar su condición de ser dinero, contraviniendo su función de “curso legal”.
Para que se entienda lo radical que puede ser el efecto de prohibir el efectivo debemos remontarnos a situaciones extremas. Durante la Revolución Mexicana, el enfrentamiento militar entre bandos antagónicos dio lugar a que cada cual imprimiera sus propios billetes y a que los límites de las victorias y derrotas marcaran dónde el dinero se volvía un papel inútil y dónde era valioso. Tener billetes del bando perdedor se volvía un problema, pues ni siquiera servían como decoración.
Una solución era esconder los billetes en oscuros sótanos o, cuando el bando perdedor estaba ya bien definido, quedaba hasta quemar billetes de los perdedores. Por una ironía de las circunstancias, hasta el bando ganador de la Revolución Mexicana promovió quemar billetes en público, para deshacerse de las emisiones excesivas y comprometerse a tener nuevos billetes para cambiar por monedas con contenido metálico valioso.
Prohibiciones o pesadillas
Cuando hoy, al poner las llantas del auto en una gasolinera o frente a una caseta, tu efectivo deja de servir, ha surgido un problema donde no lo había. Crear un problema que antes no existía y luego darle una solución a conveniencia, es la especialidad de algunos gobernantes.
La pequeña pesadilla del usuario que llega sin un medio electrónico a una gasolinera, se puede extender a otros ambientes, conforme lo decida una legislación (la legislación mexicana de 2026 da “carta blanca” a la autoridad de Hacienda para prohibir el dinero efectivo en nuevos sectores[3]).
Malos ejemplos: denarios
La historia señala que reyes y emperadores al modificar con leyes inútiles el uso de monedas han arruinado a sus reinos y provocado el descontento.
La palabra dinero proviene de la voz romana para su moneda de plata más famosa, el denario. Esa moneda de plata era muy famosa y bien aceptada en todo el Imperio Romano y sus alrededores, algo parecido al prestigio actual del dólar norteamericano. Algunos emperadores empezaron a reducir la cantidad de plata del denario y eso devaluó este tipo de moneda. Reducir el contenido de plata de los denarios terminó generando un enorme problema de inflación y hasta de inestabilidad económica que precipitó la caída del Imperio Romano.
Prohibir el uso reduce la calidad
Que una ley prohíba el empleo del efectivo en dos áreas provoca una caída de la calidad del dinero. ¿Esa caída de su calidad es importante? Sí y establece una dualidad preocupante.
Con ese tipo de determinaciones legales el único dinero de curso legal es el electrónico, el que está representado por un medio electrónico, que, a su vez, requiere de una institución financiera regulada por el Estado. Repito, el único dinero legal es el electrónico que está ligado a una cuenta en un banco o institución financiera (parecida a un banco, pero con alcances, por lo común, menores).
Baja calidad conduce abre las compuertas al fracaso
¿Es peligroso que se margine al efectivo de esa manera? Dicho en pocas palabras: sí es un peligro real, porque el sistema electrónico está sometido a las debilidades del internet y de las instituciones bancarias. Acaba de suceder en Paraguay, donde una falla financiera-legal del Banco Ueno, provocó una crisis económica, social y política instantánea, pues se bloquearon 3 millones de cuentas bancarias en un mismo día y sin visos de solución.
Para una visión radical, estas medidas de prohibir el efectivo son una puerta al Apocalipsis, donde se vaticina el “número de la bestia”, como una intención horrible, que trae caos y destrucción. Sin irnos tan lejos, es evidente que un Estado no puede jugar con fuego al empujar hacia sistemas electrónicos frágiles sin salidas de emergencia ni medios alternativos.
Salidas de emergencia
Aquí por dinero electrónico se entiende el empleo de medios electrónicos, pues se requiere de chips, tarjetas de débito o crédito encriptadas, portales bancarios en la web, etc. como medios indispensables para hacer la transacción. Para otros contextos, dinero electrónico se refiere a una modalidad muy específica, como las criptomonedas.
Hasta la fecha resultaba indistinto emplear transferencias electrónicas o el dinero efectivo de monedas y billetes. La nueva ley en México, llamada Ley de Economía Digital para Pagos Digitales y Electrónicos, establece una diferencia de jerarquía y una degradación fuerte del efectivo. Algo que guarda parecido con algunas reformas para retirar al dinero metálico en el siglo XIX, cuando se intentó marginar a la plata.
¿Buena o mala medida?
Desde un punto de vista objetivo, es una mala medida la de excluir al efectivo de un sector. Por todo lo señalado, degrada la condición de monedas y billetes, abriendo el peligro para que terminen dejando de ser dinero, simple y llanamente, como sucede con las emisiones de un bando perdedor de una guerra. Aunque no se llegue a ese extremo, hay un efecto que algunos analistas comentan y es crear dificultades en las operaciones económicas de pequeña escala y notable condición rústica, que se ejemplifica con “la señora de las quesadillas” y las zonas con nula o mala señal de internet. Muchas zonas rurales no tienen buen internet y esta degradación del efectivo termina pegándoles en su mermada economía. Hay quienes serán más golpeados por esta decisión, característicamente, las personas más pobres y alejadas de la tecnología.
[1] Galbraith, El dinero, de dónde vino a dónde fue.
[2] La definición técnica del dinero se presta a debate, una forma usual es definirlo por sus funciones como medio de cambio, unidad de valor y depósito (reserva) de valor. Por ejemplo, Benjamin Cohen, La organización del dinero en el mundo. El gran debate suele darse entre la concepción de dinero-mercancía como su origen (por ejemplo los bullionistas que lo identifican con metal precioso), contra los que derivan de la acción exclusiva del Estado sobre la economía, conocidos como chartalistas.
[3] Ley de Economía Digital para Pagos Digitales y Electrónicos, promulgada el 5 de noviembre de 2026.